«¿Por qué a veces elegimos seguir estando atad@s a actividades, tareas, personas o modos de entender la vida que no nos hacen felices?» me preguntó una señora por correo electrónico. Dedico mi reflexión de hoy a quienes me escriben con el corazón abierto y a mis amigas sexagenarias que me ayudaron a construir un listado de aquellos momentos en los que pusimos en jaque nuestros deseos y pasiones. Les comparto, a continuación, algunos de esos momentos que nos alejaron de nuestro ser más profundo y esencial rescatando la sinceridad y capacidad autocrítica demostrada por cada una de nosotras. Si bien lo que contaron, en algunos casos fue absolutamente doloroso, queda la esperanza de que nunca es tarde para reparar el daño. El primer paso es justamente este: asumir, con compasión y paciencia, nuestra propia violencia y elecciones; como protagonistas de una historia que nos pertenece. ¡Aquí vamos!

Porota: Cuéntenme episodios de sus vidas en los que resignaron verdad, amor, pasión, alegría por ataduras, violencia, mentiras, tristeza, destrucción, desunión, etc.

Mis amigas:

Porota Vida
Opiná, escribime, leeme, seguime en…
@:porotavida@gmail.com
www.porotavida.com
FB:porota.vida
Instagram:@porotavida