¿Qué define, determina o establece mi condición de vieja?  Según Mónica Roqué, una gran referente gerontológica de nuestro país, existen tres tipos de edades: la cronológica, la fisiológica y la social. La primera es la consecuencia de la sumatoria de años y todo lo que vamos pudiendo hacer como resultado de esa acumulación de vida: votar, conducir, jubilarnos, estudiar, ir presos, etc. La segunda tiene que ver con los cambios en nuestro cuerpo. Y la social es la que está determinada por los roles: hijo, hija, padre, madre, abuelo, abuela. En este escenario cabe preguntarnos ¿a qué edad entonces somos viejos o viejas?:

 

• ¿Cuándo me jubilo?
• ¿Cuándo mi cuerpo duele?
• ¿O cuando me convierto en abuela o abuelo?

 

Ninguna respuesta es exacta, única o correcta. Porque hay regímenes jubilatorios especiales que retiran a personas a los 45. Porque el cuerpo puede doler a cualquier edad y porque puedo ser abuela a los 30, 40 o 50.

 

La Convención Interamericana Sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores estableció que se es viejo o vieja a partir de los 60 años. Yo ya soy parte del club hace mucho tiempo. Y me enorgullece. Le debo mi orgullo a muchas personas que desde hace años vienen trabajando para interpelar el paradigma de vejez que nos mira como cuerpos en constante declive, como ese “abuelito” o “abuelita” que necesita de la asistencia de otros u otras, o como parias sociales que ya dejamos de producir. En oposición, han bregado para inhabilitar esa cosmovisión y poner en valor el relato (en términos de Ricardo Iacub) que nos grita a los cuatro vientos: “¡No perdés los derechos y obligaciones que siempre te acompañaron como persona por el simple hecho de envejecer!”. “Hacerse viejo es una construcción social”, aseveró Mónica en varias oportunidades. Con esto quiero decir que hay tantas vejeces como personas viejas habitan este planeta. Y que no hay un solo modo de definirla aun cuando queramos limitarla.

 

• Moria Casán es una vedette de 74 años.
• Richard Gere va a ser papá a los 68 años.
• Jane Fonda es una mujer sensual de 80 años.
• China Zorrilla filmó la película “Elsa y Fred” a los 83.
• Mick Jagger, el líder de los Rolling Stones, tiene 74 años.

Y…

• Brigitte Macron, esposa del presidente de Francia, Emmanuel Macron (39) tiene 63 años.
Esbozo estos ejemplos porque en mi también habita esa mirada “enjuiciadora” de la excepción. ¿O acaso ustedes no han pensado en que son “casos extremos”? Pero… ¿cuántos de esos “extremos” son anónimos? Je, je

Caímos nuevamente en la trampa de nuestros propios marcos de interpretación.
Así lo pude ver con Mónica.

Será cuestión de naturalizar, cada vez más, aquello que hoy no nos parece “natural”: que la vejez es diversa, nos guste o no aceptarlo.

 

Porota.
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