Personas que abrazan la edad

 

¡Arrancamos! nos animamos y abrazamos la edad sin pruritos, sin tapujos. ¡Desbordó el salón! y fueron más de 400 las personas que se sumaron a la primera charla del CLUB DE LA POROTA el pasado viernes 30 de junio. Gracias a todas las que fueron y también a todas las que no pudieron ir pero que nos acompañaron a la distancia deseando poder tener una nueva oportunidad. ¡Por supuesto que la habrá!

 

«¿Cómo hago para pertenecer?», «¿cómo hago para asociarme?», preguntó más de un@. ¡Ya está, ya sos parte de este grupo de personas que elige reinventarse y resignificar el envejecimiento sin vergüenza! Que abrazamos la edad que tenemos sin temor y gritamos a los cuatro vientos: «¡tengo 65, 69, 77, 98, 100!»

 

«Abrazar la edad: es anteponerse a la cultura anti age. Es contracultural y revolucionario. Estamos muy acostumbrados a tratar a la edad como ´ese´ tema del que no se habla, del que nada se dice. Envejecer es vivir y vivir es envejecer. Abrazar la edad es uno de los movimientos liberadores que necesitamos. Se trata de un activismo político filosófico. Se trata de un cambio donde no tengamos que negar vernos con la edad que tenemos», aseveró con énfasis nuestro invitado de lujo, el psicogerontólogo Ricardo Iacub.

«No podemos ni debemos soportar que el otro nos desmerezca por tener una determinada edad», aseguró Iacub.

 

Lo cierto es que en la imponente apertura de este nuevo espacio de encuentro que estamos gestando junto a mi equipo de trabajo, nos hallamos interpelados por la imperiosa necesidad de cuestionar lo dado, lo que «debería ser». Y desde ese cuestionamiento, hemos de evitar actuar el relato. Porque si yo puedo reconocerme y decir la edad que tengo desafío al discurso dominante, lo revierto, lo reinvento, me apropio de mi verdad y disfruto de este presente que es perfecto, así, imperfecto.

 

Abrazar mi edad es abrazarme a mí misma. Es mirarme y saberme suficiente. Es poder dar vuelta la página y regalarme nuevas oportunidades y en ese gesto multiplicar… ¡multiplicar!

 

«Anoche no quería seguir viviendo y hoy siento que he renacido», sentenció una mujer sexagenaria, flamante integrante del CLUB DE LA POROTA, tras terminar el encuentro.

 

«Gracias por haberme devuelto las ganas de seguir soñando», dijo otra a un miembro del equipo.

 

¡Bienvenidos y bienvenidas! mujeres y hombres envejecientes, valientes abrazadores de la edad. Este viaje junt@s recién inicia.

 

¿Te sumás?

Gracias…

Porota.
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