Desde el Club de la Porota hemos puesto en marcha una iniciativa más a las muchas que han surgido, gracias a este período de cuarentena que está poniendo a prueba nuestra capacidad de inventiva y creatividad. Se trata de la Maratón Digital de la Lectura ¡Te queremos invitar a que nos cuentes un cuento corto! Puede ser inventado, leído o recitado. Lo grabás con tu celular, así como te salga, en formato horizontal. O sea, ponés la cámara del celular en modo selfie, la apoyás en un jarrón, una botella o florero, te enfocás desde el ángulo que más te guste y le das “play”. Contás el cuento (tratá que no dure más de dos minutos) y lo enviás por whatsapp al 3513062752. Luego los publicamos en nuestras redes. Uno por día. ¿Te parece? ¡Dale, prendete! 

 

A propósito de la Maratón Digital de Lectura, una fiel seguidora del Club de la Porota, Carmen Peme (79) nos envió por correo electrónico un listado de cuentos con moralejas seleccionados especialmente por ella tras una intensa búsqueda por diversas páginas de internet. No podemos compartir todos pero sí uno que sirve para reflexionar sobre los tiempos que estamos viviendo. El cuento se llama “La Niña que no creía en la Navidad”. Junto a esta historia quiero agradecer a todas las personas que ya nos enviaron sus cuentos grabados a través del celular y redes sociales. Personas de todas las edades. De a poco los iremos subiendo a nuestras redes. 

 

“La Niña que no creía en la Navidad” 

A modo de prólogo Carmen Peme nos cuenta que: “esta historia fue escrita por Raúl Ismar Toledo, de tan solo 6 años. Raúl, que cursa primer grado y se inspiró en algo que había vivido y que lo había hecho descreer. Es que una amiguita le había contado que no existía, ni la Navidad, ni Papá Noel”.  

Érase una vez una niña que no creía en la Navidad. Su nombre era Joimar, tenía un largo y rubio cabello y siempre lo decoraba con una hermosa corona de flores. Joimar vivía en un pueblito muy lindo del Perú.

Un día, conversando con sus padres, ellos le preguntaron: “¿Qué quieres para Navidad?”. Y ella respondió que no creía en  la Navidad y que todo era una mentira. Sus padres, asombrados, se miraron a la cara y dijeron: “Hija, la Navidad es muy hermosa, lo único que ocurre es que para todos no es igual. La Navidad es creada por cada persona y disfrutada de acuerdo a lo que ella sueñe y se proponga”.

Un tiempo después, en una mañana del mes de diciembre, Joimar se fue al colegio y sus padres comenzaron a decorar la casa para disfrutar de la Navidad que se avecinaba. Al regresar y ver la casa hermosamente decorada, Joimar preguntó a sus padres: “¿Para qué habéis puesto todos estos adornos?” Y sus padres dijeron: “En esta familia vamos a disfrutar de una linda Navidad, y la vamos a llenar de amor y de alegría porque lo importante de la misma no son los regalos, sino la alegría y la unión familiar”.

Cuentan que para Joimar aquellas fueron las mejores Navidades de su vida, y aunque no tuvo ningún obsequio especial, sí que tuvo lo más importante: el amor de sus papás y su compañía.