Desde niña ella siempre sintió una atracción especial por las letras y la música. Hoy a sus 86 años, Nilse sigue escribiendo con la misma inspiración y dedicación. Ha participado en talleres literarios y publicado en antologías. La vida la puso a prueba y ella supo salir adelante. Por eso hoy a pesar de todo, sigue adelante con su proyecto más preciado: escribir, amar, vivir. Ella es la vigésima segunda voz mayor ¿La conocemos? 

 

 

 

 

 

 

 

Escribir, amar, vivir

Tengo 86 años, amo la alegría y  guardo la tristeza, lo sabemos, es necesario guardarla.  

Vivo en la casa de mi hijo Raúl, y  tengo dos más, Daniel, Carlos y seis nietos. Esta casa es muy pequeña y sin patio,  pero pronto iremos a vivir al campo. 

¡Amo esa vida de campo con sembrados, río, árboles, aire! Desde los 6 años, visitaba a mis abuelos Rosa y Guido en Pampayasta Norte.  A los once, junto a mi padre, enfermero escuchaba y compartía cosas de la política y sigo escuchando todas las voces y analizo sus mensajes. Voté por primera vez a los 18 años en tiempos del voto feminino. 

Desde mi niñez siento una necesidad innata de escribir, leer, estar en contacto con la música y las personas, que se identifican con esto, o no. Es mi conexión entre el pasado y el presente.

Recurrente, vuelvo a la niñez, olor a papel, cuaderno flamante rallado, lápices de colores, vocales en dibujos, aeiou, una de cada color, benditos recuerdos.

A los catorce años, abandono el secundario por razones de salud. Es algo que me entristece.

Debo trabajar, era necesario. En aquellos tiempos no exigían secundario para esto, y comencé en una empresa como dactilógrafa, luego protocolista en una escribanía, que tenía a su cargo las escrituras del Plan de viviendas Eva Perón, donde se firmaban decenas por día en el Banco Hipotecario.

Y un día tuve que irme de mi ciudad natal, Bell Ville, ya que mi padre fue trasladado a Córdoba y continué trabajando como secretaria comercial. Finalmente estudio para ser experta en belleza integral,y trabajo en ello.

Mientras tanto, la pasión por las letras y la música caminaban a la par. La vida me fue  poniendo  a prueba con dolorosos tropiezos sin embargo también me ha regalado infinidad de buenos momentos. 

Hace varios años cuando nos enfrentamos a un dolor inesperado, sentí que no podía seguir, sin embargo la vida es bella y abre nuevos caminos. Uno de ellos fue el *Espacio Illia que  me tomó de la mano y me devolvió a mis días. 

Encontré afectos, miradas, manos, palabras. En sus talleres aprendí técnicas muy útiles, y conocí profesores y administrativos de gran calidez humana. En esos años Sol Rodriguez Maiztegui estaba a cargo de la dirección del Espacio. 

A los 68 años quedé viuda y  esto cambió mi existencia (es bueno andar de a dos).

Necesitaba escribir y  comencé talleres literarios, desde el 2005 al 2017, con profesoras como Elsa Soria y Gabriela Robledo del Consejo Provincial de la Mujer, y también en el Illia.

En estos años comparto cuatro antologías, y una más en la editorial De los Cuatro Vientos de Buenos Aires, la cual seleccionó todos mis textos junto a otros escritores argentinos y publicó el libro Letras argentinas de hoy 2017. 

En septiembre de 2019, por razones de salud no pude llegar a la Feria del Libro con mi propio trabajo, pero mi proyecto sigue adelante.

Escribir es desear llegar a otros no solo con la lectura. Es el deseo de entablar una conversación de amigos, un intercambio de sentires, de vivencias, de viajes sin fronteras que alimentan nuestro espíritu.

Los días de este encierro inesperado, nos llevan, «a viajar» por los recuerdos, y me atrevo a compartirlos con ustedes.

 

Ah! Hermana mía / la niñez nos llevó de la mano / al camino / musa fiel / del pensamiento más profundo. 

Sin embargo, guardas / a la niña traviesa / ella va mezclando / los cuadernos de vida / luego pide perdón / solloza / se consuela / me abraza / me alimenta. 

Ah! Me moría hermana mía / tomas mi mano a veces / y vamos a la infancia / a la casa total de mis vivencias / y tomas al invierno y derrites el hielo / al otoño llenas de las hojas viejas / y embriagar de color en primavera / otras veces me giras / sobre mis piernas lentas / me llevas a Platero / aquel libro tan bello / Platero y Yo. 

Ah! Memoria hermana mía / somos un libro escrito por el tiempo / un libro bello de palabras sanas / tan lleno de riquezas pobres / abrazadas al dolor inesperado / abrazadas a dichas compartidas. 

Ah! memoria reina de mis días / guardas tal vez secretos / secretos muy celosos / los extrañas / los amas y acaricias.   Tal vez no lo confiese / alimentan sus días / alimentan sus noches / las noches de su insomnio. 

Siempre de la mano hermana mía / sigamos recordando  / y sigamos soñando / nos abraza la vida.

 

 

Nilse Norma Pelliza (86 años)

Córdoba. 

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