Silvia  (71 años) y Héctor (78 años) son un matrimonio que disfruta y vive las pequeñas y grandes cosas de la vida en su justa medida, con el encanto de lo simple. Hoy compartimos una partecita de sus días y sus vivencias de este tiempo complejo y difícil. Reunimos sus historias porque juntas componen escenas de la vida cotidiana de dos personas que mantienen su individualidad y al mismo tiempo están unidas por el amor y la familia desde Banfield, Provincia de Buenos Aires.


Silvia

Estoy en mis 71 años y me defino como mujer, esposa, madre y abuela. Vivo en un barrio del conurbano y todavía hago mandados en bicicleta. 

Tengo tres nietos, que extraño, con la más pequeña nos comunicamos seguido y hacemos entretenimientos divertidos por videollamadas. Así también me comunico con mis amigas y nos sentimos más acompañadas en este tiempo de distanciamiento. 

En los últimos años hice varios cursos en la Universidad Nacional de Lanús, los cuales al llegar la pandemia se suspendieron. Tengo segundo nivel de Reiki, voy a clases de Metafísica desde hace cuatro años y ahora la seguimos por zoom. Hago gym con los abuelos del francés, leo el diario Popular y estoy atenta a todo lo que publican allí para los mayores, y así fue que  me enteré de la propuesta de Voces Mayores. 

Este 2020, nos dio la oportunidad de replantearnos la vida  y descubrir que también es bueno llevarla más tranquila en casa. Así que volví mi mirada sobre ella y  me propuse pintarla y hacerle un pequeño mural en una pared. 

También nos posibilitó unirnos más con nuestros vecinos. En estos meses una amiga de enfrente cumplió 94 años y nos juntamos con tres más para cantarle el feliz cumpleaños desde la calle y le alegramos el día a ella y a nosotras mismas. 

Así vamos viviendo el desafío de cada día, de la vida, de esta época de pandemia y este tiempo de madurez.

Héctor

Una sensación de melancolía recorre mi vida en este 2020, a causa de la pandemia. Caemos en nuestro encierro mental y empezamos a recordar momentos que hemos vivido, a recapitular nuestra vida como consecuencia del aislamiento y la ausencia de la presencialidad que nos acerca a otros. 

Sé que es importante, en este tiempo de aislamiento, estar de alguna manera cerca de los chicos que también sienten la soledad.

A través del celular estamos al tanto de todas las novedades que surgen en mi familia la cual está integrada por mi esposa, dos hijas,un yerno, tres nietos, dos veinteañeros y otra de 13 años,con quien más me comunico. Una de mis vivencias de esta época ocurrió cuando traté de sorprenderla con un video en el que bailé al compás de la cumbia y ella lo subió a Tik Tok y fue todo un acontecimiento. También, a través de videollamadas la desafío con juegos y anagramas que resuelve muy bien.

Soy consciente de la necesidad de tener la memoria activa y por eso, practico diferentes juegos de mente como sopa de letras, crucigramas, y en el patio de casa hago gimnasia y camino. La televisión también me ocupa una parte del día.

Por la edad y mis problemas físicos salgo en raras ocasiones por miedo del contagio, salvo cuando tengo que ir a buscar al laboratorio los análisis que me hago cotidianamente.

Me mantengo en contacto con los médicos en forma telefónica, ya que me llaman los días que tengo turno.Me siento tranquilo en este sentido, igual que con la provisión de remedios.

Por suerte soy una persona que vivió su infancia con alegría a pesar  de la pobreza; que tuvo una juventud con mucho empuje y una vejez con deseos de ayudar a la familia dentro de mis posibilidades. Trato de transmitir mis experiencias de vida sabiendo que la misma nos lleva por otros caminos y vamos encontrando también otras opiniones en las cuales notamos los cambios que se suceden.

Agradecemos a la Fundación Navarro Viola y El Club de la Porota por la oportunidad de poder contar estas vivencias.

Héctor Francisco Muñiz (78 años)

Silvia Norma Simón (71 años)

Banfield. Bs. As.

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