Cocina con amor y sabor

En la trigésimo quinta Voz Mayor te presentamos a Cita Litvak, de 67 años y oriunda de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En su relato aborda la comida como un nexo entre generaciones, recuerdos, amor, pero también ¡solidaridad!. ¡Te invitamos a conocerla!


Bío:
Soy docente de profesión, pero más por vocación. Inquieta, siempre quiero aprender algo nuevo y me gusta compartirlo. Me define el carpe diem: quiero aprovechar al máximo todo lo que vivo. Soy consciente y agradecida de lo que tengo. Disfruto de mirar los árboles y el cielo durante mis caminatas matutinas. Me gusta mucho leer, ver pelis en casa y en el cine.  Me encanta viajar, conocer lugares nuevos, visitar amigos. Soy mamá de tres hijos y abuela de seis nietos. Nací y vivo en Buenos Aires. Es mi cuarto año como voluntaria en la Fundación Navarro Viola y me siento muy bien trabajando con el equipo y con toda la gente que conocí, con la que aprendo y descubro nuevos mundos.

Cocina con amor y sabor

– Bobe, ¿vos hiciste el pan que comimos el viernes en mi casa?”, me preguntó Iara, mi nieta. 

Y agregó: -¡Se notaba que era el tuyo! 

Y allí hablamos entonces sobre eso de usar los mismos ingredientes, el mismo proceso de preparación y que el producto resulte diferente. 

Lara tiene 16 años y ya desde chiquita me vio amasar pan y también jugó a cocinar conmigo, (tengo videos de cada nieto trenzando panes alguna vez), y ahora, con esto de tener que quedarse en casa, pudo comprobar por sí misma, eso del sabor particular que pone cada uno cuando cocina, sin siquiera proponérselo. 

La cocina es más que recetas; es lo que pone cada uno en ella, es lo que querés dar, es agasajar a los tuyos, intentando dar lo máximo de vos, como una suerte de mensaje de amor. Es la satisfacción de comprobar que a quien le cocinaste, le gustó. 

La cocina es también recuerdos. El asado al horno de mi mamá en la gran mesa familiar de la infancia, la incomparable pasta gratinada de mi suegra que me lleva a los domingos de noviazgo en la casa de Villa Urquiza, o los varénikes de mi tía Rosa que venía a preparar especialmente a mi casa de Caballito.

La cocina evoca, nos transporta inmediatamente a un momento de nuestra vida. Muchos científicos llevan años señalando la relación entre las partes del cerebro que almacenan nuestros recuerdos o activan nuestras emociones y las que procesan algunos de esos sentidos. El caso más destacado es el  olfato, el segundo sentido más importante en la composición del sabor después del gusto. Sin embargo, no solo participa el gusto con ayuda del olfato, como muchos piensan. Según el estudio Percepción multisensorial del sabor del psicólogo de la Universidad de Oxford, Charles Spence, “el sabor es la experiencia más multisensorial de todas las que vivimos”. 

Lo cierto es que en este gran laboratorio de ingredientes, recuerdos, olores y sabores, los amantes de la cocina, seguiremos probando recetas nuevas, animándonos a agregar un condimento poco común, y seguir agasajando con nuestra comida. 

Esta época de “confinamiento” por la pandemia me encontró en casa cocinando más que antes, (y me  aportó varios kilitos de más)  probando nuevas recetas ¿Vieron la cantidad de vivos en las redes? Mirás cada uno y te enganchás, entonces hacés mucha comida. Y ahí viene lo bueno: como no podés recibir invitados, la compartis. Les mandás “el paquetito” a tus hijos, por ejemplo, o lo destinás a los que no cuentan con la posibilidad de tener un plato caliente todos los días.

Hace poco, por medio de una amiga, me contacté con “Cocina Solidaria”. Facundo, su hijo, sintió la necesidad de hacer algo frente a la situación desesperante que viven muchos argentinos, y le pidió a su madre ayuda para comenzar. Habían empezado tímidamente a llevar unas viandas a un comedor cercano y transmitieron la idea de sumarse a amigos y familiares. Y felizmente, estalló la solidaridad: De unas pocas viandas que repartieron las primeras dos semanas, a los dos meses, llegaron a las cuatro mil. Sumaron voluntarios, quienes cada sábado en sus autos, pasan por las casas de las cocineras o cocineros y los distribuyen a los comedores. En su instagram @comida.solidaria explican cómo sumarse y sobre la forma de llevar a cabo la tarea. Resulta impresionante y sumamente conmovedor ver allí los pedidos de la gente que pide para poder lograr “engordar” estas filas de ayuda y participación comunitaria.

La cocina son sabores y olores, recuerdos; transmite cultura y tradiciones. y hoy también es solidaridad y compromiso social.

Cita Litvak, 67 años.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires