Selección, optimización y compensación en la vejez

“Un día a la vez”, reza el estado de WhatsApp de una amiga. Un día para ordenar aquel rinconcito postergado, un día para ir al supermercado, un pedacito de día para leer mi novela de turno, un día para visitar amigos, un día para disfrutar de la familia. Lo que antes cabía en fracciones de 24 horas, hoy se esparce en toda una semana. 

 

Apago el celular. Duermo cuando quiero, y me visto de gala solo en ocasiones especiales. Camino, mi artrosis no me permite correr. Evito la muchedumbre y los lugares ruidosos. Manejo únicamente de día y me hice amiga del vecino taxista. 

 

No reniego, más bien celebro la posibilidad de poder seguir haciéndolo. De poder seguir eligiendo cómo, cuándo, dónde. ¡Gracias a la vida por este privilegio!

 

Hace tiempo que la vejez me está ayudando a Seleccionar, Optimizar y Compensar (la famosa “SOC”). Se trata de tres modos -descriptos por Batles en 1997- para afrontar las dificultades y encontrar soluciones positivas. SOC para los entendidos. No conocí estos términos casualmente, sino más bien de la mano de mi querido amigo Ricardo Iacub, reconocido psicogerontólogo argentino, quien una vez me contó la historia del famoso pianista Arthur Rubinstein. 

 

En una entrevista televisiva le preguntaron a Rubinstein cómo hacía para seguir siendo el concertista de piano Nº 1 a los 90 años. Este respondió ilustrando el siguiente modelo: 

 

“En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo (selección). En segundo lugar, practico todos los días, las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una (optimización). Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, hago más lentos los movimientos previos a los más rápidos para dar sensación de mayor velocidad en estos (compensación)”.

 

Guardando las distancias con el extraordinario pianista, siento que voy bien. Asumiendo los obstáculos y comprendiendo que la vida es esto, ni más ni menos que una permanente selección, optimización y compensación. Reinventarme, renacer a cada instante, a cada minuto, en cada desafío. 

 

Y vos… ¿de qué modo transformas tus potencialidades? 

 

 

POROTA.

Porota sos vos, soy yo, somos
todas las personas envejecientes

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