Orgullosa de ser mayor

El próximo domingo 1° de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores. En el taller de percusión, a las 16:30, vamos a ir al Parque de las Tejas a celebrar con una mateada al aire libre. Desde que me identifico como una mujer envejeciente ya no me da vergüenza confesar mi edad y  menos celebrarla. Por miedo al “qué dirán” evito sucumbir ante la excitación y gritar a los cuatro vientos, “amo ser una vieja sesentona”. ¿Cómo?… ¿Que los 60 aún somos jóvenes? Bueno, si bien tengo 65 no pretendo polemizar. Joven fui a los 20, 30 o 40. ¡Ya tengo 65 años vividos! Y me enorgullezco de ellos. Me enorgullezco de cada paso, de cada tropiezo, de cada sin sabor, de cada momento de desesperación, desasosiego, angustia, tristeza. Porque para reconocer lo que sufrí, tuve que, en contrapartida, conocer la esperanza, la alegría, la risa sin fin y el éxtasis del amor sin prejuicios. Envejecer no es para cualquiera. Reconocernos envejecientes es sólo para valientes. Para aquellos que se piensan finitos y compasivos con los cambios de cuerpo, de la mente y del espíritu. Fluye la vida… y en ese remanso y cadencia de sus ritmos, brotan mis padres a los que jamás comprendí a los 20 pero a quienes comencé a entender a los 40, 50 y 65 años. Los silencios de mi madre ante mis reproches adolescentes gritaban a los cuatro vientos “ya te tocará”. Y si bien fui la primera de la rama femenina de mi familia que se animó a romper con el mandato de la depresión pos climaterio, hay determinados caminos que aún compartimos, son esos caminos donde nos encontramos y nos compadecemos unas de otras.

 

Ya me siento una bruja, sí, de esas brujas amigas de Shean Shinola Bolen. De esas brujas que aman la vida con sus imperfecciones, sus ofrendas y esbozos de sencillez urbana. Tengo años, muchos para algunos, pocos para otros. Lo suficiente para mí. Justos, ni más, ni menos. Que si tengo miedo a morir ¡pues claro! Es un miedo parecido al de las últimas semanas del embarazo. Me miraba la panza y pensaba “¿cómo hará todo esto para salir por mi vagina?” Noches completas de insomnio lograban el ensueño cuando entendí que no sería la primera ni la última en parir y que en definitiva así es la vida. ¡Tantas preguntas sobre como moriré!, ¡tantos testamentos orales y deseos de crematorios! terminan cuando comprendo que jamás podré saber ni cómo ni cuándo. En algún momento me tocará y hasta que eso suceda…¡más bien… disfrutar! ¡El domingo 1° es mi día, nuestro día! A vos que abrazás las arrugas. A vos que tejiste redes de encuentro con otras personas mayores. A vos que te animaste a salir de tu casa cuando te quedaste sola. A vos que no te da vergüenza confesar tu edad. A vos que te encanta contarle a todo el mundo que te jubilaste. A vos… que estás envejeciendo , viviendo, pulsando desde tus deseos y pasiones. Si, ¡a vos! que sabés que todo llega. TE INVITO a celebrar la edad…

 

¿Cuándo?

Próximo domingo 1° de octubre.

¿Dónde?

En el Parque de las Tejas (Chacabuco y Bolivia) a partir de las 16:30hs.

 

Disfrutaremos de una tarde al aire libre junto a FUERZA MAYOR, el grupo de percusión y círculo de tambores de adultos mayores, dirigido por Lukas Esquivel.

 

Traé tu equipo de mate, algo rico para compartir y una manta o reposera para que te sientas más cómod@. ¡AH! y contale a tus amig@s, vecin@s, familares de este encuentro ¡Queremos ser cada vez más personas abrazando la edad, sus canas y arrugas!

 

¡TE ESPERO!

 

Porota.

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29 septiembre, 2017
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