¡Cerramos un ciclo colmado de emociones!

Hablamos del amor, de los cuidados, de los vínculos, de la educación y del aprendizaje. Bailamos al compás del piano, disfrutamos del folclore, los poemas, boleros y algún valsecito. Aplaudimos, nos emocionamos y vibramos al son de cada palabra y nota musical. Porque abrazamos la vida, tal cual se nos manifiesta. Con sus luces y sombras. Con sus tristezas y alegrías. Con sus derroteros y conquistas.

 

 

Así… transcurrió la tarde del martes 31 de octubre pasado en el auditorio de Radio Nacional Córdoba, de la mano del Dr. Carlos Presman, de la pianista (inigualable) Elvira Ceballos y del taller de danzas de la Fundación Encuentro. Como marco, un público de todas las edades, que colmó una sala que lo único que deseó fue aplaudir sin parar, una y otra vez.

Mientras escribo esto, a mi lado, un grupo de viejas como yo celebran la vida. «Anita» cumple 72 años. Son nueve amigas en un bar intergeneracional. Nueve amigas que como yo, peinan canas, lucen arrugas y cambios en el cuerpo. Elegantes todas, parecen hallarse en un micro clima que las salva de cualquier prejuicio, miedo y amenaza. Sumergidas en un halo de esperanza… abrazan la vida, abrazan la edad. Podrían ser perfectamente socias de nuestro Club.

¡Cerramos el año a lo grande! Y no puedo menos que agradecer a todas las personas e instituciones que confiaron en el proyecto e iniciativas del CLUB DE LA POROTA. Todo lo que hicimos, lo impulsamos no sólo con esfuerzo sino con mucho amor. Amor a la vida, amor al proceso, amor al paso del tiempo, a las pasiones y sobre todo a ese fuego interno que es el que nos activa e invita a levantarnos cada mañana y disfrutar de las cosas sencillas.

Cerré la semana participando de un taller casi íntimo con quien escribió uno de mis libros de cabecera: Shean Shinola Bolen, autora de «Las brujas no se quejan» y es por eso que quiero culminar estas líneas fusionando ambas experiencias. Por un lado, la del CLUB DE LA POROTA en Radio Nacional y por el otro el taller de Shean Shinola Bolen, organizado por ARMÓS (encuentro sobre liderazgo femenino).  Lo que puedo inferir, así en vos baja y como si nos lo susurrásemos al oído es que nuestro desafío es funcionar en círculo, en manada, en red. Que la vida es más sencilla y placentera si nos aceptamos desde las diferencias y aprendemos a convivir con ellas.

 “Para que el sistema patriarcal cambie, ha de existir un ´millonésimo círculo´. En el círculo no existen jerarquías y eso es igualdad, así se comporta una cultura cuando escucha y aprende de cada uno de sus integrantes. Un círculo digno de confianza tiene un centro espiritual, un respeto hacia los límites y una poderosa capacidad de transformar a quienes lo constituyen».

EL CLUB DE LA POROTA es mi círculo. Te invito a ser parte.

¿Te sumas?

¡Gracias!

Porota.

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3 noviembre, 2017
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